
Hoy, domingo 3 de mayo, el Centro Cívico Príncipe de Asturias de Quintanar de la Orden acogía la representación de la obra de teatro “Madres imperfectas”, una propuesta escénica incluida en la Red de Artes Escénicas y Música de Castilla-La Mancha que está organizada por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento quintanareño.
La función logró congregar a un numeroso público, que no paró de reír y reflexionar sobre las cuestiones que se planteaban durante la obra con situaciones cotidianas que viven aquellas mujeres que son madres con sus hijos en su día a día.
Entre los asistentes se encontraban la Concejal de Cultura, Mª Carmen Vallejo y la Concejal de Mayores y Familia, Laura Nieto, quienes continúan apostando firmemente por el teatro como herramienta cultural y de entretenimiento.
La obra, dirigida por Susana Hernáiz y Mónica Caballero, cuenta además con la participación de Víctor Ramos en el reparto y llegaban a Quintanar hoy, en una fecha tan señalada como el Día de la Madre, para hacer un emotivo homenaje a todas las madres: tanto a aquellas que ya no están como a las que siguen al pie del cañón.
“Madres imperfectas” es una comedia teatral que rompe con los estereotipos tradicionales de la maternidad. A través de un formato divertido y original, la obra combina monólogos, sketches de humor y números musicales que conectan con el público desde el primer momento. Con ironía y frescura, se abordan situaciones cotidianas que, llevadas al extremo, provocan carcajadas y una identificación inmediata.
La propuesta pone el foco en las múltiples realidades que viven las madres: desde el miedo a no llegar a todo, hasta la presión por ser “perfectas”. Se reflejan momentos tan universales como el parto, las noches sin dormir, la crianza o las preocupaciones cuando los hijos van creciendo. También se pone el foco en como la mujer que cría, trabaja, educa y lleva el hogar muchas veces acaba despreocupándose de ella misma ya que, el día a día, las actividades extraescolares o la conciliación laboral y familiar les provoca una carga emocional que muchas veces conlleva a la frustración o sensación de culpa.
Sin embargo, el mensaje final es claro: en la imperfección de una madre reside precisamente la grandeza que la lleva a ser absolutamente perfecta.

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